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Cómo hacer una publicación periódica

A continuación te ofrecemos un conjunto de herramientas y sugerencias para llevar a buen término la conceptualización editorial de una publicación periódica o revista. La idea es aportar una posible ruta de construcción de un proyecto editorial, sin prescripciones ni determinantes, sino contando con la secuencia de una serie de pasos que pueden ayudarte a realizar más ordenadamente el trabajo requerido para publicar. No hay una fórmula mágica ni una ecuación matemática; mucho de lo aquí expuesto puede ser transformado por ti y tu colectivo de acuerdo a las necesidades creativas y las realidades concretas que consideren pertinentes.

1. Identificación y categorización de las publicaciones periódicas

Según el catálogo de la Biblioteca Nacional de Venezuela una publicación periódica se refiere a:

“Impreso que se publica, por lo general en fascículo o entregas, a intervalos regulares o irregulares de menos de un año de tiempo, en forma indefinida, con la colaboración de diversos autores que tratan materias distintas o aspectos de un mismo tema, de acuerdo a un plan orgánico. Las publicaciones periódicas o seriadas típicas son el diario y la revista”.

El objetivo principal de cualquier documento impreso o digital destinado al público es la comunicación e intercambio de información, experiencias, reflexiones, ideas, teorías, o de cualquier conocimiento susceptible de ser transmitido y relacionado con la vida del público al que se encuentra dirigido. En algunos casos constituye un nexo directo entre los redactores o promotores de una organización política, social o cultural, y su comunidad o militantes. El intercambio producido a través de las publicaciones es la base para desarrollar una relación de mutua confianza e intensificar la cohesión social.

Las redactoras que viven en el mismo lugar de los hechos son las que mejor saben cuáles son los temas que discuten sus conciudadanas, cuáles son los enfoques personales con que juzgan la política, cuáles son las informaciones que les interesan. Así que un buen dato para comenzar a pensar en un nuevo proyecto editorial es partir del lugar territorial y simbólico al cual pertenecemos, de esta manera, estaremos realmente en sintonía con problemáticas cotidianas que nos afectan y que podemos transformar mediante la comunicación construida por nosotras mismas.

Las primeras cuestiones que debemos preguntarnos al momento de crear nuestra publicación son qué queremos decir, para qué lo decimos y a quiénes se lo vamos a decir. Podríamos expresar que tenemos que definir la “filosofía” de la revista, que no es más que la relación entre la temática de la revista y el público lector al cual será dirigida.

La temática estará relacionada con lo que nos inquieta comunicar, aquello que consideramos debe ser conocido por otras personas para poder abarcarlo más satisfactoriamente. En este punto, el espectro de temas es muy amplio, por ello, mientras más acotado sea el radio temático, más fácilmente podremos hacernos cargo de exponerlo de manera adecuada. No es necesario que la revista se especialice en un solo tema, lo importante es que logre integrar de manera armónica e inteligible las diferentes temáticas que queramos tocar.

Tomemos en cuenta que publicar una revista puede abrir canales de encuentro con otras formas de entender una realidad o problema, por lo que al escoger la temática, necesariamente debemos pensar en quiénes son nuestras interlocutoras o lectoras. Por ejemplo, podemos concebir una revista sobre arte que abarque cómics, graffiti, museografía, pintura, cine, etc.; esta sería una revista acotada temáticamente, dirigida a un público definido por su afición a un tema, en este caso al arte. También podemos crear una revista sobre los problemas sociales y las expresiones culturales que se generan en una parroquia o localidad determinada, tendríamos artículos sobre la construcción de viviendas, la escolaridad, las festividades y otros intereses comunes al lugar; el eje central de la revista sería entonces el lugar y sus habitantes, y el público por supuesto serían los habitantes mismos del lugar, de los cuales seguramente somos parte.

Estos dos ejemplos muestran la estrecha relación que existe entre el qué quiero decir y el para quiénes lo digo a la hora de conceptualizar una publicación, pues es inútil definir temas que luego no serán leídos por nadie o pensar en un público que no quiera leernos. Este es el inicio y el continuo reto de una publicación periódica: lograr una relación indisociable entre temas y público, tomando en cuenta que las lectoras son parte esencial del proceso de comunicación de conocimientos y saberes.

2. ¿Cómo iniciar el proyecto?

El proceso de construcción de una publicación es similar para cada una de las publicaciones periódicas. Se necesita contar con un equipo que impulse el proyecto y que elabore las estrategias de organización del trabajo para llevarlo a cabo.

Una manera de organizarnos para el trabajo editorial, es responder, entre las compañeras del equipo impulsor de la publicación, las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué se publica? (Las razones y los objetivos)
  • ¿Qué se publica? (Los contenidos y el tipo de publicación periódica)
  • ¿Quiénes publican (potenciales redactoras), a quiénes va dirigida la publicación (público objetivo) y por quiénes se realiza la publicación (equipo editorial)?
  • ¿Cómo se realiza la publicación? (Organización y metodologías de trabajo, producción)
  • ¿Cuánto cuesta realizar la publicación (estudio de costos y fuentes de financiación*) y cada cuánto aparecerá (periodicidad)?
  • ¿Donde puede ser encontrada la publicación? (Distribución)

*Si queremos solicitar financiamiento a alguna institución, debemos redactar un proyecto que exponga cada una de estas cuestiones de manera detallada. El documento que explique nuestro proyecto editorial, con el desarrollo que sus objetivos, necesidades y metodologías de trabajo, servirá de argumento sólido y carta de presentación ante las instituciones que consideremos pueden financiar parcial o totalmente la publicación.

3. Equipo editorial

El equipo, colectivo, consejo o comité editorial es el grupo de personas que se encargarán de pensar y agilizar la producción de cada número. Una publicación periódica puede nacer y desarrollarse del trabajo de una sola persona, sin embargo, para garantizar la pluralidad de visiones y la riqueza de contenidos y propuestas comunicativas, conformar un equipo editorial es la mejor herramienta. El trabajo colectivo suma esfuerzos, ideas y acciones, además de aligerar el trabajo de producción.

Si decidimos conformar un equipo editorial este puede funcionar de varias maneras: puede estar formado por miembros únicos, puede tener algunos miembros rotativos o invitados especiales y puede armarse de cuantas personas considere cada grupo. Lo esencial es que se reúna y/o se comunique con la frecuencia suficiente como para discutir y definir en conjunto las metodologías de trabajo necesarias para lograr la consecución de cada número de la revista en el tiempo propuesto.

Algunas de las funciones del equipo editorial son:

- Definición de la periodicidad: Determina la necesidad de aparición de la revista de acuerdo a la vigencia de la información que contenga, para ello es importante también sincerar las posibilidades reales de producción a tiempo de cada número.

- Creación la estructura: Diseña una estructura de contenidos que ordene la información de acuerdo a criterios previamente definidos; puede ser por secciones, columnas, temas específicos, etc. La idea es generar una manera de organizar los artículos y las imágenes que facilite la lectura y mantenga el interés de las lectoras.

- Búsqueda y evaluación de textos: Las integrantes del equipo son las encargadas de investigar, y algunas veces redactar, los textos que harán vida en la revista. Llevan la relación con las autoras, así como con las traductoras correspondientes (de ser necesario). Es recomendable hacer una especie de banco de artículos que puedan ser publicados en otros números dependiendo del tema o la actualidad, así como un directorio de autoras. Una vez hallados los artículos, el consejo debatirá y decidirá qué artículos aparecerán en cada número.

- Producción: El equipo editorial se encarga de la producción general de la publicación, para lo cual debe hacer seguimiento de cada paso de la realización: edición, corrección, diseño y diagramación, impresión o publicación en internet (Ver punto 3).

- Difusión: Genera estrategias de distribución y difusión de la revista una vez terminada.

- Coordinación editorial (opcional): Se puede elegir a alguna integrante para que se encargue de la coordinación de todas las funciones del equipo (podría ser rotativo). Asimismo, desde el equipo editorial se define si habrá una directora o editora encargada que escriba una toma de posición, punto de partida o editorial acerca de cada número, esto puede hacerse también de manera colectiva.

- Uso de licencia: El equipo editorial decide cuál licencia o normativa legal acerca de los derechos de autor quiere aplicar para su publicación. Tomando en cuenta que el derecho de autor más globalizado, aquel basado en el derecho anglosajón llamado “copyright”, es utilizado para fomentar riquezas editoriales de grupos reducidos y evitar la difusión libre de conocimientos y obras, recomendamos hacer uso de su contraparte: el “copyleft”, figura simbólica que puede desarrollarse de acuerdo a las especificidades que cada colectivo o equipo editorial quiera darle. Sugerimos la licencia Creative Commons, por representar una de las más completas normativas legales que en la actualidad permite la libre difusión con protección de autoría. Ver: http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/es/legalcode.es

- Registro de la publicación: Una vez listo el contenido y realizada la producción, es necesario solicitarle a la Biblioteca Nacional el Depósito Legal y el número de ISSN, considerados las “cédulas de identidad” de las publicaciones periódicas. Este paso es muy importante, si no lo hacemos nuestra publicación no existirá en los registros nacionales y por tanto quedará invisibilizada. Para llevar a cabo este trámite, pueden entrar a la página de la Biblioteca Nacional y bajar los formularios pertinentes.

4.- Etapas de producción

Edición: La edición consiste en la revisión de los contenidos de cada artículo y de la organización general de la publicación periódica. Las editoras pueden ser las mismas integrantes del equipo editorial, quienes corroboran la información a difundir y cuidan que los contenidos de cada uno de los artículos sigan un patrón coherente que los unifique en la publicación general. Lo recomendable es que, una vez leídos y elegidos los artículos a publicar, las editoras encargadas organicen en un solo documento o archivo todo el contenido de la publicación en orden de aparición, chequeando autorías, imágenes, veracidad de información, estilos de redacción y otros aspectos que el equipo editorial determine previamente. Este documento suele llamarse “original”, por lo que al proceso de edición se le conoce como: “preparación de originales”. A partir del original comienza el proceso de corrección y diagramación correspondiente.

Corrección: Una vez listo el archivo editado, se pasa a corregir la ortografía y la tipografía (unificación de tipos de letra) del texto. Hay varios manuales de corrección que pueden ayudar a definir una manera idónea de corrección, pero lo importante es revisar con el cuidado necesario la inteligibilidad de lo escrito. El apego a la normativa ortográfica puede ser definido previamente en el equipo editorial, pues si se considera que alguna forma de escritura “no correcta” según la normativa gramatical del castellano, puede sin embargo aportar impacto a nivel de significados o subversiones, esta podría mantenerse de la manera como fue escrita. Lo importante es lograr que el texto de la publicación sea fácilmente comprensible; los errores ortotipográficos suelen incidir en el rápido y sencillo entendimiento de lo que se lee. La correctora debe hacer una corrección del primer archivo editado u original, y luego, una segunda corrección del archivo diagramado, cotejando con el original, pues muchas veces en el proceso de diagramación son cambiados caracteres o eliminados fragmentos. Es importante que, una vez terminado todo el proceso de corrección y diagramación, se haga una revisión final.

Diseño y diagramación: Es el ordenamiento visual de tu publicación. La diseñadora y la diagramadora deben determinar la distribución del texto en el espacio, y los estilos, los tamaños y las fuentes de letra que se emplearán en la publicación. Generalmente se recomienda que una persona en el equipo editorial, designada como directora de arte, con conocimientos de comunicación visual, se encargue de esta parte del proceso, que debe coordinarse y ser coherente con el contenido de los textos. También se puede resolver esta parte del proceso guiándose con tutoriales en Internet, en los que se enseñan nociones básicas de diseño, y el uso de los programas de diseño, manejo de imágenes y diagramación, como Inkscape, Scribus, GIMP, Photoshop, Ilustrator, Adobe InDesign y QuarkXpress.

Impresión o publicación en Internet: Esta parte del proceso está íntimamente vinculada a la anterior pues uno de los criterios de comunicación visual a definir es el formato en que se hará circular la publicación que vas a producir. Lo primero a definir es si será una publicación impresa o electrónica, o si tendrá una versión web y otra impresa. Si va a ser una publicación impresa puedes escoger entre múltiples formatos y tipos de papel, que se definirán según el público al que quieras llegar, el presupuesto con el que cuentes y la cantidad de artículos con que contará la publicación.

Promoción y distribución: Una vez que está publicado el producto editorial, comienza una de las tareas más arduas: dar a conocer la nueva publicación, y lograr que esté disponible para su adquisición en la mayor cantidad de puntos posible del territorio. Para lo correspondiente a la difusión puedes ayudarte con listas de correo electrónico, redes sociales, y contactos con periodistas y personas ligadas a medios de difusión, para informar de la nueva publicación, o nuevo número, y promocionar su adquisición y lectura. En lo que respecta a la distribución, es necesario priorizar los puntos adonde pueda adquirirla el público objetivo de la publicación. Por ejemplo, si el tema de la revista está centrado en la problemática del movimiento campesino, lo primero que debe garantizar el equipo editorial es que la publicación llegue a las cooperativas agrarias, los frentes campesinos, y los consejos comunales o municipalidades de las localidades cercanas a tierras productivas.